Escriben fuera de horario
Por la noche o el fin de semana nadie contesta. A la mañana siguiente ese paciente ya ha pedido cita en otra clínica.
Zyra contesta el WhatsApp de vuestra clínica a cualquier hora, da cita en los huecos libres de la agenda y manda el recordatorio para que el paciente venga. Recepción se queda con el paciente que tiene delante.
Por la noche o el fin de semana nadie contesta. A la mañana siguiente ese paciente ya ha pedido cita en otra clínica.
No se puede coger el teléfono, contestar el WhatsApp y atender al paciente que está en el mostrador a la vez.
Una cita olvidada deja un hueco que nadie llena. El sillón, la cabina y el equipo están ahí igual, y la hora no se recupera.
Un hueco vacío en la agenda es dinero que no vuelve.
Nada de aplicaciones nuevas para el paciente. Escribe al WhatsApp de siempre y le contesta Zyra, con el tono de vuestra clínica.
A las 10 de la mañana o a las 11 de la noche. Resuelve lo de siempre: horarios, dónde estáis, qué tratamientos hacéis y cómo es la primera visita.
Ofrece los huecos libres de la agenda, apunta la cita y la mueve si el paciente no puede. El hueco que se libera queda disponible para otro.
Escribe al paciente antes de su cita para que confirme. Si no puede venir, se lo cambia en el momento en vez de dejar el hueco vacío.
Lo clínico lo lleva vuestro equipo. Dudas médicas, urgencias y presupuestos de tratamiento pasan a una persona de la clínica con la conversación ya resumida. Zyra no da consejo médico ni promete resultados.
La mayoría de mensajes que llegan a una clínica dental se repiten: pedir cita, cambiarla y preguntar el horario. Zyra se encarga de esos y deja a vuestro equipo lo que necesita a un profesional.
En estética el paciente pregunta mucho antes de decidirse y los tratamientos van por sesiones. Zyra contesta las dudas generales, cierra la cita de valoración y recuerda cada sesión para que el tratamiento siga.
Un injerto capilar se decide despacio y se sigue durante meses. Zyra atiende al interesado en cuanto escribe, le da cita de diagnóstico y le acompaña con los recordatorios de las revisiones.
Mueve los números con los datos de vuestra clínica. Si no los sabéis exactos, poned una estimación prudente.
Cálculo orientativo con los números que pongáis vosotros. No es una promesa de resultados.
+ 1.200 € de puesta en marcha (un solo pago)
Por encima de 1.000 conversaciones al mes, se factura aparte.
El paciente sabe desde el primer mensaje que le contesta un asistente automático, y puede pedir hablar con una persona.
Pide consentimiento antes de guardar datos y no hace preguntas clínicas. Lo que tiene que ver con la salud del paciente lo trata vuestro equipo.
Vosotros decidís qué huecos ofrece, qué tratamientos agenda y cuándo pasa la conversación a recepción.
En la demo le escribes tú mismo al asistente por WhatsApp, desde tu móvil, y ves cómo contestaría a tus pacientes.
Zyra nace de algo que vimos una y otra vez en clínicas independientes: los pacientes escriben, pero nadie puede contestarles a tiempo. No faltaban pacientes. Se perdían por el camino.
Por eso Zyra hace una sola cosa, y la hace bien: atender el WhatsApp de la clínica para que cada mensaje termine en una cita.
Quien te hace la demo es quien monta y ajusta tu asistente. Sin centralitas ni tickets.
Trabajamos con clínicas dentales, de medicina estética y de implante capilar. Conocemos cómo se llena (y se vacía) vuestra agenda.
Pensado para clínicas que deciden por sí mismas, no para cadenas con centralita propia.
No. Le quita a recepción los mensajes repetitivos (pedir cita, cambiarla, preguntar el horario) para que pueda atender bien al paciente que tiene delante y al teléfono. Lo que necesita a una persona, le llega a una persona.
El asistente no da consejo médico. Si detecta dolor, una urgencia o una pregunta clínica, avisa a la clínica y le dice al paciente que le contactará alguien del equipo.
Funciona con WhatsApp Business. Se puede usar el número de la clínica o uno nuevo solo para citas. En la demo vemos qué os conviene según cómo trabajáis ahora.
Lo pide y ya está: la conversación pasa a la clínica con un resumen de lo que ha preguntado, para que nadie tenga que volver a empezar.
Configurar el asistente con vuestros tratamientos, horarios y forma de hablar, conectarlo a la agenda y al WhatsApp, y probarlo con vosotros antes de que conteste a pacientes reales.
Sí. Cuanto más pequeño es el equipo, más se nota: suele ser la misma persona la que atiende el mostrador, el teléfono y el WhatsApp.
Videollamada corta: le escribes al asistente como si fueras un paciente y vemos juntos cuántas citas se os están escapando.